contigo peru (my life in quarantine) en espanol abajo


by Rachel Canouse


I remember leaving the United States on March 12th to come back to Peru and my mom said to me “Are you sure you want to go? You need to think about the fact that if you go back to Peru, you may not have the option to return to the states for a while.” Sure enough, three days after I got back to Peru, the night of March 15th, the President of Peru, Martin Vizcarra, announced that they would be closing the borders and instating a mandatory quarantine for at least 15 days with a strictly enforced curfew. This took me by a huge surprise considering that Peru only had about 80 cases of coronavirus at the time. I had assumed that if I were unable to travel back to the United States it would be because the US government had banned travel; I certainly did not foresee that , in the words of my Peruvian friends and family, the ‘untrustworthy’ and ‘corrupt’ Peruvian government would spring into action so quickly and efficiently.


I was even more shocked with how strictly enforced the quarantine was, as thousands were arrested for breaking the rules of the quarantine or being out after the eight o’clock curfew. At first people were very scared and it didn’t help that the Peruvian open air markets began to price gouge selling certain products for six times their normal cost. However, the president assured his people that there would be no lack of food or other necessary products during the quarantine as well as assuring them that the banks were not allowed to charge payments towards any bills or loans that had been taken out. The government also awarded 380 soles (a little over 100 dollars) to 9 million Peruvians to help put food on their table. Policemen and soldiers were stationed to make sure that stores, pharmacies, and markets were not getting over crowded and that people were following the rules.


After the first few days of panic, people began to calm down and what came next was nothing short of a miracle. I began to see posts on social media of the Peruvian people taking pride in their government and their President. I remember leaving my house one day to go buy some food and did not see a single person who was not taking the precaution of wearing a mask. I began to see videos of locals, including two of our amazing miracle students, taking food to the police and soldiers, once described as corrupt and only driven by bribes, who were working endless hours to ensure that everything was being done to preserve the security of our health. I was able to watch a nation come together in a way that I had never seen before. Even though everyone here, and around the world, is eager for this season of our lives to pass, in a way, I have found joy in seeing such unity in the amazing country that has so lovingly adopted me.


Today marks day 14 of the now extended 28 day quarantine, which means that we have made it halfway through. Even though it has not been easy, I have loved being part of the experience and seeing the strength and commitment of the Peruvian people to their fellow patriots and to the country that they call home. I love that every night at exactly 8 o’clock a beloved song here called ‘Contigo Peru’, which translates to ‘With You Peru’ begins to play on my street to remind my neighbors and I that the sacrifices we are making today are small compared to the amazing country that we call home.


Rachel is a 24 year old American living in San Juan de Lurigancho, Peru. She is the Director of Global Relations & Program Development for Make a Miracle.


Recuerdo haber dejado los Estados Unidos el 12 de marzo para regresar a Perú y mi mamá me dijo: “¿Estás segura de que quieres ir? Necesitas pensar en el hecho de que, si regresas allá, posiblemente no vuelvas por un tiempo a los Estados Unidos.” Aún segura, 3 días después de que regresé a Perú, en la noche del 15 de marzo, el presidente del Perú, Martin Vizcarra, anunció un estado de emergencia a nivel nacional, cerrando las fronteras y declarando el aislamiento social (cuarentena) por 15 días calendario. Me tomó por sorpresa ya que, en ese entonces, en Perú sólo había 80 casos confirmados de contagio. Supuse que si no podía volver a viajar a los Estados Unidos, sería porque el presidente lo hubiera declarado así. Ciertamente no preveía que, en palabras de mis amigos y familia, el “no confiable” y “corrupto” Gobierno del Perú hubiera actuado de una manera eficiente y rápida.


Incluso me sorprendió más con lo estricto que el Perú se tomó el aislamiento social obligatorio, cientos fueron arrestados por romper las reglas establecidas (Rachel se está refiriendo al toque de queda en esta parte; después de las 8 p.m., cualquier persona puede ser intervenida y llevada a comisaría. Solo personal autorizado puede circular más allá de este horario establecido, incluso en provincias en las que no se está acatando la cuarentena, empezará a partir de las 6 p.m.). Al inicio la gente estaba muy asustada y debido a esto, los mercados empezaron a subir sus precios hasta 6 veces más de lo habitual. Sin embargo, el presidente que no habría desabastecimiento de productos de primera necesidad, así como también los bancos aplazarían deudas pendientes de sus usuarios, como también exonerar el pago de luz y agua del mes de marzo y aplazarlo hasta en 9 cuotas en lo que resta del año. Incluso se está dando 380 soles (un poco más de 100 dólares) para 9 millones de familias peruanas vulnerables o de bajos recursos económicos. La policía y el ejercito se encarga de tener bajo control el correcto orden exterior de los mercados y supermercados. Un ejemplo sería el comprar no más de 3 veces el mismo producto.


En los primeros días de “pánico”, la gente ya empezaba a calmarse y lo que vino luego fue un milagro. Empecé a ver en las redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) que la gente estaba orgullosa del Gobierno y del presidente. Recuerdo un día que salí de casa para ir a comprar algo de comida y no vi a nadie no tomando precauciones por la pandemia (usar mascarillas o guantes). Empecé a ver videos de residentes de la zona, incluidas dos de nuestras maravillosas estudiantes, brindando comida a los policías y soldados (alguna vez descritos como corruptos y “coimeros”), quienes estaban trabajando casi a tiempo completo para preservar la seguridad en las calles y asegurar que todo mundo esté en casa, como la reciente ley dada por régimen exige a TODO peruano. Tuve la oportunidad de ver como una nación se unía como nunca antes lo había visto. A pesar de que todos alrededor del mundo estamos ansiosos de que esta temporada de encierro pase, siento que, de alguna forma, he encontrado alegría en ver que tan unido se puede volver este país tan asombroso y maravilloso que me ha adoptado con tanto amor.


Hoy día se cumple el día 14 de la cuarentena que ha sido prolongada hasta el día 12 de abril (28 días en total). Esto significa que estamos a la mitad. A pesar de que no ha sido tan fácil, amo ser parte de esta experiencia y ver la fuerza y compromiso de la gente peruana hacia sus compañeros compatriotas y al país, que más que ser un simple país, en nuestro hogar. Amo que todas las noches a las 8, se canta una canción hermosa y de antaño llamada “Contigo Perú” del gran Zambo Cavero se empieza a cantar en mi calle con el simple hecho de recordarme a mí y a mis vecinos que los sacrificios que hacemos hoy son pequeños comparados con el hermoso país al que llamamos hogar.

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