Something You Have Might Be a Dream for Others (En español abajo)



by Sebastian Guevara

Many times, we complain about having an old cellphone to the point of wanting to break it or throw it away just because the apps didn’t work well. Or the camera didn’t work because it’s deteriorated, or it had dust inside, and you could not update your Instagram or Facebook feed. And, somewhere in the world, someone may give their life for that phone just for the simple fact that calls can be made to communicate with a relative who is missing. This is much more true in these times.

We don’t usually realize how lucky we are with simple things, but for others those things could be indispensable, and they would even sell their own things that have a certain economic (and emotional) value just to have it in their hands. They could make better use of them than you could do when it was in your hands.

Day by day, people struggle to bring bread to the table in their homes, and even more with this coronavirus situation that we are facing not only as a country, but as a planet.

We tend to get bored at home because "there’s nothing to do" and we start to eat a little more. We start to watch some Netflix for a while or watch videos on YouTube, maybe make a Zoom room to chat for a while, things that we would normally do. Despite the quarantine, there are people (mostly elderly people) who go out to the streets to work so that the little bit of extra that we usually eat out of boredom lasts for 4 days because there is not enough food in the fridge. People who go out to work to be able to pay the internet monthly. People who go out to work just to support a whole family or to support themselves, to buy the pencil that their children are needing or a notebook to write down the classes that the government offers on TV (the program is called “Aprendo en Casa”) because they cannot access to a better education.

Don’t feel bad about this. Just the opposite, feel thankful about what you have, feel blessed because you have parents who can give you what you need regardless. Appreciate now what you have and what they give you to avoid feeling bad in the future. And if it is in your disposition to help others, do it, don’t hesitate for a second. What you give, you receive, but you receive it when you should receive it. Do it because you want to do it and feel the commitment to do it.

Want to help but don’t know where to start?? Perhaps put together small “canastas” or food baskets and distribute them in communities near your home. Prepare lunch for those in need and invite them one day to meet (with the established precautions) and receive the food. Or join up with other people to help do the same but on a bigger scale. All kinds of helping counts, no matter how small it may be.

If it's up to you to do it, do it.

I am extremely grateful with Make a Miracle for what they do for their people here, in San Juan de Lurigancho and also for people in the states, to bring them to work in our community and give them a life changing experience. They help and so they cheer up and bless each house they support in silence, without making noise, without attracting attention. In the end, people open their eyes, see who really is helping and know who they can trust and count on.

If you do something to help others, do it because you really want to do it, make it come from your heart. It’s important to learn to share even in hard times.

Love your neighbor and love him as if he were part of your family. In fact, he is.

These times, somehow, are affecting us all, financially, emotionally, etc. But let's think about others for a while and let's try to realize that others around the world would give so much to have what we have. Value each piece of rice that you eat or each glass of pure water that you drink. Appreciate everything that you have. Perspective is one of the most important gifts you can give yourself.


Sebastian is a 20 year old Make a Miracle scholarship recipient. In his spare time he enjoys writing blogs for Make a Miracle.


LO QUE TIENES PUEDE SER UN SUEÑO PARA LOS DEMÁS


Muchas veces nos quejamos de tener un celular viejo al punto de querer desecharlo o tirarlo solo porque no te funcionaban bien las aplicaciones o no te funcionaba la cámara ya que se había deteriorado o le había entrado polvo y no pudiste actualizar tu feed de Instagram o de Facebook. Y puede que, en algún lugar del mundo, alguien dé la vida por eso que estás a punto de desechar por el simple hecho de que se pueden hacer llamadas para poder comunicarse con algún ser familiar que esté extrañando mucho, mucho más en estos tiempos.


No solemos darnos cuenta de lo afortunado que somos con cosas simples que creemos que son inútiles o no suman en nuestro día a día, pero para otros son cosas muy indispensables y hasta venderían cosas propias que tengan un cierto valor económico (y emocional) con tal de tenerlo, y le sacarían un mejor provecho del que tú podrías haberle sacado cuando eso estuvo en tus manos.


La gente día a día batalla por llevar un pan a la mesa de sus casas, y más con esta situación a la que nos estamos enfrentando no solo como país, sino también como planeta.


Solemos aburrirnos en casa porque “no hay nada que hacer” y empezamos a comer un poquito más tal vez, a ver un rato Netflix o ver videos en Youtube, tal vez hacer una sala de Zoom para charlar un rato, cosas que haríamos normalmente; mientras que, a pesar de la cuarentena, hay gente (en su mayoría gente de edad) que sale a las calles a trabajar para que ese poquito de más que solemos comer por aburrimiento se extienda por 4 días porque están escasos de alimentos en la nevera. Gente que sale a trabajar para poder pagar a fin de mes las cuotas que deben de internet. Gente que sale a trabajar simplemente para mantener a una familia o a mantenerse a sí mismos, para comprar el lápiz que tal vez su hijos estén necesitando o algún cuaderno para apuntar las clases que brinda el gobierno por la tele ya que no pueden acceder a una educación de más de calidad.


No te sientas mal. Al contrario, agradece lo que tienes a Dios, siente bendecido porque tienes a unos padres que te pueden dar de todo sin importar nada. Valora ahora lo que tienes y lo que te dan para evitar arrepentirnos en un futuro de ello. Y si está en tu disposición ayudar a los demás, hazlo, no lo dudes ni un segundo. Lo que das, recibes, pero lo recibes en el momento que debas recibirlo. Hazlo porque te nace y te sientes comprometido o comprometida con los demás.


Tal vez armando pequeñas canastas y repartirlas en comunidades aledañas a tu hogar, preparando un almuerzo e invitándolos un cierto día a reunirse (con las precauciones establecidas) y recibir el alimento o uniéndote con terceros a ayudar a hacer esto mismo pero a mayor escala. Todo tipo de ayuda cuenta por más mínima que sea. Si está a tu disposición hacerlo, hazlo.


Agradezco enormemente a Make a Miracle por lo que hacen por su gente aquí, en San Juan de Lurigancho y también allá, por Georgia y estados aledaños (dando trabajo en Star & Strikes). Tal vez no sea mucho, pero algo es, en algo se ayuda y así alegran y bendicen cada casa que apoyan en silencio, sin hacer ruido, sin llamar la atención.


Si haces algo, hazlo porque de verdad quieres hacerlo, que te nazca desde lo más hondo de tu corazón.

Hay que aprender a compartir hasta en momentos difíciles.


Si vas a hacer algo que sea primero por Él, luego por los demás y finalmente por ti. Ama al prójimo y amalo como si fuera parte de tu familia. Aunque, en realidad, lo es.


Estos tiempos, de alguna manera, nos están afectando a todos ya sea económicamente, emocionalmente, etc. Pero pensemos un rato en los demás y tratemos de darnos cuenta de que ellos darían mucho por ser o tener lo que tenemos. Valora cada arroz que comes o cada vaso de agua pura que tomas.


La perspectiva es uno de los mejores regalos que te puedes hacer y, es más valioso aún, si lo compartes con los demás.

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